Chatbot informativo
Responde dudas frecuentes sobre servicios, horarios, ubicación, documentación necesaria o condiciones, siempre a partir del contenido que tú validas.

Un asistente entrenado con la información de tu negocio que contesta al momento, recoge los datos de cada consulta y reserva citas en tu agenda, también fuera de horario.
solicitar diagnóstico gratuitoMuchos clientes escriben cuando a ti no te viene bien: a última hora de la tarde, en fin de semana o mientras estás con otro cliente. Si la respuesta tarda, buscan otra opción. Un chatbot con inteligencia artificial bien planteado no sustituye la atención de tu equipo, pero cubre ese primer contacto con rapidez y con información correcta.
En ALSEN diseñamos asistentes conversacionales y agentes de IA a medida para pymes. Desde nuestra oficina de Oviedo trabajamos con negocios de Asturias y de toda España, y cada proyecto parte de tus documentos, tu forma de hablar y tus herramientas, no de una plantilla genérica.
Un chatbot conversa y responde preguntas a partir de una base de información. Un agente de IA va un paso más allá: además de hablar, ejecuta acciones en tus sistemas, como consultar disponibilidad, crear una cita, registrar un contacto en el CRM o abrir una incidencia. La diferencia está en lo que puede hacer, no solo en lo que dice.
Los antiguos bots de menús, los de pulsa 1 o pulsa 2, se quedaban atascados en cuanto alguien escribía algo inesperado. Los asistentes actuales usan modelos de lenguaje tipo GPT o Claude, entienden frases naturales, piden aclaraciones y mantienen el contexto de la conversación.
Responde dudas frecuentes sobre servicios, horarios, ubicación, documentación necesaria o condiciones, siempre a partir del contenido que tú validas.
Hace las preguntas clave para entender qué necesita cada persona, la clasifica y pasa al equipo comercial un resumen listo para llamar.
Consulta huecos libres en tu agenda o software de reservas, propone opciones, confirma la cita y envía recordatorios.
Ayuda a tus empleados a encontrar procedimientos, protocolos o fichas técnicas sin tener que preguntar a la persona de siempre.
Los canales más habituales son la web y WhatsApp Business, porque es donde ya te escriben tus clientes. También se puede conectar a Instagram, al correo electrónico o a herramientas internas como Microsoft Teams o Google Chat. Lo recomendable es empezar por el canal con más volumen de consultas y ampliar después.
En la web, el asistente aparece como una ventana de chat que resuelve dudas sobre tus servicios y guía al visitante hacia el siguiente paso: pedir presupuesto, reservar o dejar sus datos. Al ser tu propio sitio, puedes controlar el diseño, los textos de bienvenida y en qué páginas aparece.
En WhatsApp, el agente funciona a través de la WhatsApp Business API, la versión pensada para empresas que permite automatizar respuestas, usar plantillas aprobadas para avisos y recordatorios, y derivar conversaciones a una persona cuando hace falta. Es importante respetar sus normas de uso: por ejemplo, los mensajes que inicia la empresa fuera de una conversación abierta requieren plantillas y consentimiento previo.
Puede responder preguntas frecuentes, explicar servicios, recoger datos de contacto, cualificar oportunidades, reservar, cambiar o cancelar citas, dar el estado de un pedido o expediente y enviar documentación. Todo ello conectado a tus herramientas para que la información que da sea la vigente y lo que recoge llegue ordenado a tu equipo.
Imagina una clínica de fisioterapia que recibe la mayoría de peticiones por WhatsApp. Un agente podría preguntar el motivo de la consulta, si es primera visita o revisión y la franja horaria preferida, consultar la agenda clínica y ofrecer dos o tres huecos reales. Al confirmar, la cita quedaría registrada y el paciente recibiría un recordatorio el día anterior. Si la persona describe un dolor agudo o una situación que requiere valoración profesional, el agente no opinaría: avisaría a recepción para que llame. Lo desarrollamos con más detalle en el artículo sobre agentes de IA para clínicas de fisioterapia.
Piensa en un restaurante que pierde llamadas en plena hora punta. Un asistente en la web y en WhatsApp podría gestionar reservas según la disponibilidad del software de reservas, responder sobre menús, opciones sin gluten o accesibilidad usando la carta actualizada, y apuntar peticiones especiales para grupos. Las dudas delicadas sobre alergias graves se derivarían siempre a una persona del equipo.
Si quieres ver más ideas según el tipo de negocio, repasamos varios escenarios en chatbots con IA por sector.
No se entrena desde cero: se le da acceso a una base de conocimiento con tus documentos validados, como preguntas frecuentes, catálogo de servicios, condiciones, protocolos y horarios. El modelo consulta esa información en cada respuesta, de modo que cuando cambias un dato en la fuente, el asistente lo refleja sin tener que rehacer nada.
Esta técnica se conoce como recuperación aumentada: el asistente busca los fragmentos relevantes en tus documentos y responde apoyándose en ellos. Así se reducen las respuestas inventadas y se puede limitar al agente a hablar solo de lo que está en su base.
La calidad del asistente depende mucho de la calidad de esa base. Por eso dedicamos tiempo a revisarla contigo, y en muchos casos el propio proceso sirve para ordenar información que estaba dispersa en la cabeza de dos o tres personas.
El agente se conecta con las herramientas donde ya vive tu información: CRM, agenda o software de reservas, ERP, Google Workspace, Microsoft 365, hojas de cálculo o el programa de gestión de tu sector. Para orquestar esas conexiones solemos usar plataformas como n8n o Make, o la API del propio programa cuando la ofrece.
Una inmobiliaria podría usar un agente que, ante cada consulta sobre un piso, preguntase si busca compra o alquiler, presupuesto aproximado, zona y plazos. Con esas respuestas crearía la ficha en el CRM inmobiliario, la etiquetaría por prioridad y propondría visita solo a quien encaje con el inmueble. El agente comercial recibiría un resumen breve en lugar de una conversación completa que leer.
Cuando el reto está más en la trastienda que en la conversación, combinamos el agente con automatización de procesos internos para que cada solicitud siga su curso sin intervención manual.
El proyecto sigue nuestro método de diagnóstico, piloto, implantación y medición. Primero vemos qué preguntas reciben y por qué canal, después montamos un prototipo con un alcance limitado, lo conectamos a tus sistemas cuando funciona bien y, por último, revisamos conversaciones reales para mejorar respuestas y ampliar funciones.
Revisamos qué te preguntan, por dónde y a qué horas. Con eso decidimos el canal de arranque y las tareas que el asistente debe cubrir desde el primer día.
Recopilamos y depuramos la información, y escribimos las instrucciones que marcan cómo habla, qué evita y cuándo deriva.
Montamos una versión de prueba que tu equipo puede usar para intentar romperla. Cada fallo detectado se corrige antes de que la vea un cliente.
Lo integramos con la agenda, el CRM o lo que corresponda, y lo activamos en el canal elegido. Las primeras herramientas suelen estar listas en 2-4 semanas.
Analizamos conversaciones, preguntas sin respuesta y derivaciones para ajustar contenidos y decidir nuevas capacidades.
Puede serlo si se diseña con cuidado. Informamos al usuario de que habla con un asistente automático, pedimos solo los datos necesarios, recogemos el consentimiento cuando hace falta y aplicamos el RGPD en el almacenamiento y acceso. En sectores con datos de salud o legales podemos optar por despliegues privados y límites más estrictos.
En negocios como las clínicas dentales o las consultas sanitarias, el asistente se limita a tareas administrativas: citas, horarios, preparación de la visita o documentación. Nunca da diagnósticos ni recomendaciones clínicas, y cualquier duda médica se deriva al profesional.
Se mide con indicadores sencillos: cuántas conversaciones atiende, cuántas resuelve sin intervención, cuántas citas o contactos genera, qué preguntas quedan sin responder y cuánto tarda en llegar la primera respuesta. Revisar esos datos cada pocas semanas permite mejorar la base de conocimiento y decidir si merece la pena ampliar canales o funciones.
No prometemos cifras de conversión, porque dependen de tu sector, tu web y tu tráfico. Lo que sí hacemos es dejar preparado un panel con esas métricas para que veas la evolución con tus propios datos. Si te interesa profundizar en cómo valorar la inversión, puedes empezar por nuestra calculadora de ROI.
Muchas empresas de la región nos preguntan por dónde empezar con estas herramientas. En la página sobre inteligencia artificial para empresas de Asturias explicamos cómo trabajamos en Oviedo, Gijón y Avilés, y si prefieres conversar directamente puedes contarnos tu caso.
Te contamos qué tiene sentido en tu caso, por dónde empezar y qué necesitarías. Diagnóstico gratuito y sin compromiso.