Recepción virtual
Atiende mensajes a cualquier hora, identifica si es paciente nuevo o habitual y le ofrece huecos con el fisio adecuado.

Un agente de IA que atiende a tus pacientes por WhatsApp y la web, mueve citas en tu agenda clínica y lleva la cuenta de los bonos. Tú sigues en la camilla.
diagnóstico gratuitoQuien dirige una clínica de fisioterapia conoce la escena: estás con un paciente en plena movilización lumbar y el móvil vibra tres veces. Uno quiere cambiar la cita del jueves, otro pregunta si os cubre su mutua y un tercero no sabe cuántas sesiones le quedan del bono. Contestar entre paciente y paciente cansa, y no contestar significa perder citas.
En ALSEN, la división de IA de Cocina Tu Marca, montamos agentes y chatbots para clínicas de fisioterapia de Asturias y de toda España. El agente se conecta a tu agenda clínica y a tu software de gestión de clínica, responde con la información que tú validas y deja fuera todo lo que tenga que ver con valorar o tratar a un paciente. Eso sigue siendo cosa tuya.
Es un asistente que conversa con los pacientes por WhatsApp, la web o el correo y, además, actúa: consulta huecos en la agenda clínica, reserva o cambia citas, comprueba sesiones pendientes de un bono y envía recordatorios. A diferencia de un chatbot de respuestas fijas, entiende peticiones escritas con naturalidad y ejecuta tareas.
La diferencia práctica entre un chatbot y un agente está en las manos. El chatbot clásico solo contesta preguntas frecuentes. El agente, además, tiene permiso para tocar ciertas herramientas: tu agenda, la ficha administrativa del paciente o la hoja de bonos. En nuestra página de chatbots y agentes de IA explicamos cómo se diseñan esos permisos.
Atiende mensajes a cualquier hora, identifica si es paciente nuevo o habitual y le ofrece huecos con el fisio adecuado.
Reserva, cambia y anula citas respetando duración de cada tipo de sesión, salas y máquinas disponibles.
Descuenta sesiones, avisa cuando quedan pocas y recuerda la caducidad del bono antes de que venza.
Envía las pautas de ejercicios que tú has prescrito y pregunta qué tal va el paciente, sin opinar sobre su evolución.
No debe diagnosticar, valorar lesiones, recomendar tratamientos ni decir a nadie si su dolor es grave. Esas decisiones requieren exploración y criterio profesional. Si un paciente describe síntomas, el agente le ofrece cita o le indica que contacte con urgencias cuando haya señales de alarma, sin entrar a interpretar nada.
Este límite no es un detalle legal: es lo que hace que el sistema sea fiable. Configuramos el agente con una lista de temas prohibidos y con respuestas de derivación ya redactadas y revisadas por la clínica. Si alguien escribe “me duele mucho la rodilla desde ayer, ¿qué me pongo?”, la respuesta correcta es ofrecer la primera cita disponible, no sugerir hielo o calor.
Mediante la API o los conectores que ofrezca tu software de gestión de clínica. El agente solo lee y escribe lo imprescindible: huecos libres, datos de contacto y estado del bono. La historia clínica queda fuera. Si tu programa no tiene API, se puede trabajar con exportaciones o con una agenda sincronizada.
Antes de conectar nada hacemos un mapa de cómo funciona tu clínica: tipos de sesión y su duración, qué fisio hace punción seca o suelo pélvico, cuántas camillas y equipos de electroterapia hay y qué pasa cuando un paciente llega tarde. Con ese mapa construimos las integraciones con tu software sin cambiar tu forma de trabajar.
Imagina que un paciente escribe el domingo a las 22:00: “No puedo ir el lunes a las 9, ¿hay algo el martes?”. El agente vería en la agenda clínica que su fisio habitual tiene libre el martes a las 18:30, se lo ofrecería, movería la cita al confirmar y liberaría el hueco del lunes para la lista de espera. El lunes por la mañana nadie tendría que tocar nada.
Puede reducir mucho los despistes porque cada sesión asistida descuenta automáticamente del bono en cuanto se marca en agenda. El agente informa al paciente de lo que le queda, avisa al llegar a las dos últimas sesiones y prepara la renovación. Las excepciones, como regalos o sesiones compensadas, las decide recepción.
Los bonos de cinco o diez sesiones son cómodos para el paciente y para la clínica, pero suelen controlarse en una libreta o en una hoja aparte. Con una automatización de procesos la información vive en un solo sitio y el agente la consulta cuando el paciente pregunta.
Supón que una paciente compró un bono de diez sesiones de recuperación tras una lesión de tobillo y le quedan tres, con fecha de caducidad en dos semanas. Un flujo típico sería enviarle un mensaje: “Te quedan tres sesiones y el bono vence el día 20. ¿Quieres que te reserve huecos?”. Si responde que sí, el agente propone fechas con su fisio.
Con recordatorios bien planteados: un mensaje 24 o 48 horas antes con opción de confirmar, cambiar o anular respondiendo una palabra. Cuando alguien anula, el agente ofrece el hueco a pacientes en lista de espera que encajen por horario y tipo de sesión. Así el hueco tiene una oportunidad real de ocuparse.
El paciente recibe fecha, hora, fisio y dirección, y puede contestar “confirmo” o “cambiar”.
Si anula, el sistema busca en la lista de espera a quien pidió ese día o franja.
Se ofrece el hueco por orden de petición y se cierra en cuanto alguien acepta.
Queda anotado quién confirmó, quién no respondió y qué huecos se recuperaron, para revisarlo cada mes.
No prometemos que desaparezcan las ausencias, pero sí que tengas datos para saber cuántas hay y en qué franjas se concentran.
Los datos de salud son una categoría especial en el RGPD y exigen más cuidado. Por eso el agente trabaja con datos administrativos, la conversación se informa desde el primer mensaje y el despliegue puede ser privado. Se firma el encargo de tratamiento correspondiente y se limita quién accede a cada información.
En la práctica, los pacientes a veces cuentan cosas de salud aunque no se les pregunte (“es por la hernia de L5”). Configuramos el sistema para no pedir ese tipo de información, para no usarla con fines distintos a gestionar la cita y para conservarla solo el tiempo necesario. Los modelos de lenguaje se eligen y configuran de forma que las conversaciones no se usen para entrenar a terceros.
Imagina que alguien manda una foto de su informe de resonancia al número de la clínica. El agente no lo leería ni lo comentaría: respondería que lo ha recibido, que lo verá su fisioterapeuta en consulta y avisaría a recepción para que el documento se archive en la historia clínica por el canal habitual.
En cuatro fases: diagnóstico de cómo entran hoy las citas y los mensajes, piloto con un solo canal y un tipo de sesión, implantación al resto de servicios y medición mensual. Las primeras herramientas suelen funcionar en 2-4 semanas. Tu equipo recibe formación para revisar conversaciones y corregir respuestas.
Lo habitual es empezar por WhatsApp y las citas de pacientes habituales, que es donde más mensajes se acumulan. Después se añaden pacientes nuevos, bonos y seguimiento. Si quieres ver un recorrido completo, lo contamos paso a paso en el artículo sobre cómo funciona un agente de IA en una clínica de fisioterapia, y en chatbots de IA por sector comparamos con otros negocios de salud y servicios.
Trabajamos desde Oviedo con clínicas de toda Asturias; puedes ver nuestro enfoque local en inteligencia artificial para empresas de Oviedo. Si tu clínica también ofrece psicología o tiene consulta compartida, revisa nuestra página de IA para psicólogos.
Revisamos contigo cómo funciona tu clínica de fisioterapia hoy y te proponemos un primer paso concreto. Sin compromiso.