Estado en tiempo real
El cliente pregunta «¿cómo va mi coche?» y recibe el estado actual de su orden.

Que el teléfono deje de interrumpir al mecánico cada diez minutos. Conectamos tu software de gestión de taller con avisos, presupuestos y pedidos que se mueven solos.
diagnóstico gratuitoEn un taller la jornada se rompe en trozos: un cliente que pregunta si su coche está, un proveedor que no confirma la pieza, un presupuesto que hay que pasar a limpio, una ITV que vence la semana que viene y nadie ha avisado. Cada interrupción es tiempo fuera del elevador.
ALSEN es la división de inteligencia artificial de Cocina Tu Marca. Trabajamos con talleres asturianos (más detalles en nuestra página de IA en Oviedo) y de otras provincias en remoto. No vendemos un programa nuevo: hacemos que el que ya tienes hable con WhatsApp, con el correo y con tus distribuidores.
Sobre todo por la comunicación. Llamadas de clientes preguntando por su vehículo, presupuestos redactados a mano a partir de las notas del mecánico, recambios pedidos por teléfono y avisos de mantenimiento que nunca salen. Son tareas cortas, pero se repiten decenas de veces por semana, y la automatización las resuelve bien.
Poner orden en esa lista es el primer paso. Tenemos un artículo sobre cómo detectar y automatizar tareas repetitivas que encaja muy bien con el día a día de un taller.
Entrando por el principio. Cuando el cliente pide cita, el asistente recoge matrícula, kilometraje y síntomas, y abre una orden previa en tu programa de taller. El jefe de taller la revisa al recibir el coche. Después, las anotaciones del mecánico pueden convertirse en un presupuesto redactado y listo para aprobar.
Por WhatsApp o desde la web, el cliente describe el problema con sus palabras («hace un ruido al frenar») y elige día de entrada.
La orden aparece en el software de gestión de taller con los datos del vehículo y su historial de intervenciones.
El profesional anota lo que encuentra, incluso por voz desde el móvil, sin acercarse a la oficina.
El sistema transforma esas notas en líneas de mano de obra y piezas que la oficina revisa, ajusta y envía para su aprobación.
Imagina un cliente que deja su furgoneta por un ruido en la dirección. A media mañana recibiría un mensaje con el presupuesto, unas fotos del desgaste de las rótulas y un botón para aceptar o pedir que le llamen. Si acepta, la orden pasaría a «aprobada» y se lanzaría el pedido de piezas sin que nadie en la oficina descolgara el teléfono.
Sí, y es de lo que más agradecen los clientes. Cuando la orden cambia de estado en el programa de taller, sale un mensaje con el importe final, el horario de recogida y la factura adjunta. Si el cliente responde con una duda, el asistente contesta lo básico y, si hace falta, pasa la conversación a la oficina.
Unir el programa de taller con la mensajería es justo lo que resolvemos en integraciones y conectores. Y si además quieres que alguien conteste las preguntas frecuentes (horarios, si trabajáis con una marca concreta, si hacéis pre-ITV), entra en juego un agente de IA conversacional.
El cliente pregunta «¿cómo va mi coche?» y recibe el estado actual de su orden.
Si una pieza se retrasa, el aviso sale solo, con la nueva fecha prevista.
Franjas de recogida para que no coincidan cinco clientes a la vez a última hora.
Tu base de datos ya sabe cuándo pasó cada coche la última ITV y cuándo se cambió el aceite. Con esa información, el sistema puede enviar un recordatorio unas semanas antes, con la opción de reservar una pre-ITV o la revisión que toque. Es trabajo comercial que hoy se pierde por falta de tiempo.
Pensemos en un taller de Avilés con varios cientos de clientes habituales. En octubre, el sistema podría seleccionar los vehículos sin revisión de neumáticos y batería en el último año y enviarles una invitación personalizada con huecos libres. Las reservas entrarían directamente en la agenda del taller, repartidas para no saturar ninguna semana.
Los recordatorios solo van a quienes han aceptado recibir comunicaciones, y cada mensaje incluye una forma sencilla de darse de baja.
Puede preparar el pedido y perseguirlo. A partir del presupuesto aprobado identifica las referencias, comprueba si hay existencias en tu almacén y genera la solicitud al distribuidor habitual por correo o por su portal. Cuando llega la confirmación, actualiza la orden con el plazo de entrega y avisa al jefe de taller.
No sustituye el criterio de quien sabe qué pastillas de freno conviene montar a cada cliente; le ahorra el papeleo de pedir, confirmar y reclamar. Si trabajas con varios proveedores, también puede comparar sus plazos antes de lanzar el pedido.
Con un diagnóstico gratuito, a ser posible en el propio taller, donde vemos tu programa de gestión, cómo entran los coches y quién coge el teléfono. Elegimos un flujo, casi siempre el aviso de vehículo listo, y lo ponemos en marcha en dos a cuatro semanas. El equipo aprende sobre la marcha, sin cursos eternos.
Después medimos llamadas recibidas, tiempo de respuesta a presupuestos y reservas generadas por los recordatorios. Si los números acompañan, seguimos con la siguiente pieza. Cuéntanos cómo funciona tu taller.
Revisamos contigo cómo funciona tu taller hoy y te proponemos un primer paso concreto. Sin compromiso.