Recepción por WhatsApp y web
Un asistente enlazado con la agenda clínica ofrece huecos reales, reprograma y avisa a recepción cuando el mensaje necesita a una persona: dolor agudo, urgencia o queja.

Menos llamadas sin atender, presupuestos que no se quedan en un cajón y pacientes que vuelven a su revisión. Automatizamos la parte administrativa de tu clínica sin tocar lo clínico.
diagnóstico gratuitoEn una clínica dental el sillón es lo que factura, pero la recepción decide si el sillón está lleno. Llamadas para pedir cita, cambios de última hora, presupuestos de ortodoncia o implantes que el paciente «se va a pensar», revisiones semestrales que nadie recuerda… Todo eso pasa por dos o tres personas que además cobran, atienden en mostrador y archivan.
En ALSEN, la división de IA de Cocina Tu Marca, conectamos tu agenda clínica con asistentes y automatizaciones que absorben ese trabajo repetitivo. Atendemos clínicas de Oviedo, Gijón y Avilés —puedes ver cómo lo enfocamos en nuestra página de IA para empresas en Asturias— y consultas de toda España en remoto.
Las que no requieren criterio clínico: dar y mover citas en la agenda, confirmar asistencia, recordar revisiones e higienes, enviar y seguir presupuestos, resolver dudas frecuentes sobre horarios o formas de pago y preparar la documentación previa. El diagnóstico, el plan de tratamiento y la conversación delicada con el paciente siguen siendo del equipo.
Un asistente enlazado con la agenda clínica ofrece huecos reales, reprograma y avisa a recepción cuando el mensaje necesita a una persona: dolor agudo, urgencia o queja.
Mensajes 48 y 24 horas antes de la cita. Si alguien cancela, el hueco puede ofrecerse a pacientes en lista de espera.
Cada paciente entra en un ciclo de recuerdo según su última limpieza o revisión, sin listados en hojas de cálculo ni llamadas en frío.
Los tratamientos presupuestados y no aceptados reciben un recordatorio cercano y una vía sencilla para resolver dudas.
Si quieres ver cómo se construyen estos asistentes por dentro, lo explicamos en chatbots y agentes de IA para atender a pacientes.
Con un seguimiento ordenado y personal en lugar del olvido. El sistema detecta qué presupuestos llevan días sin respuesta, envía un mensaje cercano con la información que el doctor quiera reforzar y abre una vía para preguntar. Si el paciente plantea dudas complejas, la conversación pasa a la coordinadora con todo el contexto.
Un implante, unos alineadores o una rehabilitación completa son decisiones que el paciente medita. El problema no es que lo piense; es que nadie vuelve a contactarle. La IA no presiona: recuerda, aclara y facilita el siguiente paso.
Imagina que una paciente sale de la primera visita con un presupuesto de alineadores. A los cinco días, sin respuesta, recibiría un WhatsApp de la clínica con un breve vídeo que explica el proceso y la opción de reservar una segunda visita informativa. Si contestara preguntando por el pago a plazos, el asistente le explicaría que existen opciones de financiación y le ofrecería una llamada con la coordinadora, que vería en pantalla todo el historial de la conversación.
Montar este circuito es un trabajo típico de automatización de procesos: enlazar el programa de gestión clínica con la mensajería y decidir los tiempos de cada aviso.
Sí, siempre que se limite a lo que tú le enseñas. El asistente explica que existen modalidades de pago aplazado, qué documentación suele pedirse y quién lo gestiona en la clínica, pero no calcula cuotas ni promete aprobaciones. Cualquier cifra concreta la da una persona del equipo, que conoce cada caso.
Este límite se configura de forma explícita y se pone a prueba durante el piloto, antes de abrir el asistente a pacientes reales.
Son una categoría especial según el RGPD y se tratan como tal. Diseñamos los flujos para que el asistente maneje lo mínimo imprescindible: nombre, contacto y cita. El historial clínico, las radiografías y el odontograma se quedan en tu software clínico. Cuando conviene, desplegamos modelos en entornos privados y documentamos cada tratamiento.
Antes de automatizar identificamos qué información circula entre recepción, gabinete y administración, y cuál no debe salir nunca del programa clínico.
Revisamos con tu responsable de protección de datos los textos informativos y el consentimiento para recibir mensajes automáticos.
Elegimos herramientas con contrato de encargado de tratamiento y servidores en la Unión Europea, o despliegue privado si el caso lo exige.
Cada acción queda registrada para que puedas responder a cualquier solicitud de acceso, rectificación o supresión.
Empieza por un diagnóstico gratuito con dirección y recepción. Luego elegimos un solo flujo para el piloto, normalmente confirmaciones o recalls de higiene, y lo medimos durante unas semanas. Las primeras herramientas suelen estar funcionando en dos a cuatro semanas, y el resto se incorpora por fases, sin parar la consulta.
Pensemos en una clínica con dos higienistas cuya agenda tiene huecos los martes y miércoles. Un flujo típico sería este: cada lunes, el sistema revisa qué pacientes cumplen seis meses desde su última limpieza, les ofrece por mensaje los huecos de esa semana y la siguiente, y reserva directamente en la agenda clínica. Recepción solo vería un resumen de quién ha confirmado y quién ha pedido que le llamen.
La medición importa tanto como la herramienta: comparamos citas confirmadas, ausencias y presupuestos aceptados antes y después del piloto. Si te interesa cómo enfocan otros negocios la atención automatizada, lo contamos en chatbots de IA por sector. Y si prefieres ir al grano, pide tu diagnóstico.
Revisamos contigo cómo funciona tu clínica dental hoy y te proponemos un primer paso concreto. Sin compromiso.