Antes del servicio
Lectura automática de albaranes y facturas de proveedores, aviso si un precio ha subido y propuesta de pedido según las reservas confirmadas.

Menos teléfono en pleno servicio, menos papeles en la oficina de cocina y más tiempo para la sala. Te ayudamos a poner la IA a trabajar donde tu restaurante pierde horas.
diagnóstico gratuitoEn un restaurante el tiempo se escapa por rendijas pequeñas: el móvil que suena a las 14:15 con la sala llena, el proveedor que sube el precio del aceite sin avisar, la tablet de cada plataforma de reparto pitando a la vez, el cliente que pregunta por WhatsApp si el arroz lleva marisco. Ninguna de esas cosas es difícil. El problema es que llegan todas juntas.
En ALSEN, la división de inteligencia artificial de Cocina Tu Marca, trabajamos con hosteleros de Oviedo, Gijón, Avilés y del resto de España. No vendemos un programa cerrado: conectamos lo que ya usas (software de reservas, TPV, carta digital, hojas de proveedores) y le añadimos una capa de IA que contesta, ordena y avisa. Empezamos siempre por un diagnóstico gratuito para ver qué merece la pena tocar primero.
Encaja en lo repetitivo y previsible: confirmar reservas, responder dudas sobre horarios o alérgenos, juntar los pedidos de varias plataformas de delivery, actualizar el coste de cada plato cuando cambia una factura y resumir las reseñas de la semana. Donde no encaja es en cocinar, atender la mesa o decidir la carta.
La forma más sencilla de verlo es separar el trabajo por turnos. Antes de abrir hay pedidos a proveedores, revisión de albaranes y preparación de la lista de reservas. Durante el servicio, el cuello de botella es el teléfono y los mensajes. Después del cierre llegan el arqueo del TPV, las reseñas y la planificación del día siguiente.
Lectura automática de albaranes y facturas de proveedores, aviso si un precio ha subido y propuesta de pedido según las reservas confirmadas.
Un asistente que atiende WhatsApp y la web, apunta reservas en tu software de reservas y deja el teléfono para lo urgente.
Resumen de ventas del TPV, platos más vendidos, comentarios de clientes agrupados por tema y alertas de stock bajo.
El asistente solo trabaja con las reglas que tú le das: aforo por turno, mesas grandes, días de cierre y tiempo de mesa. Consulta la disponibilidad real en tu software de reservas, confirma o propone otra hora y, si la petición se sale de lo normal, la pasa al encargado con todo el contexto.
Lo montamos como un agente conversacional para WhatsApp y la web que escribe en tu sistema de reservas, no en una agenda paralela. Así nadie trabaja con dos listas distintas. Las cancelaciones liberan la mesa al momento y la lista de espera se mueve sola.
Imagina una sidrería que recibe muchas peticiones el viernes por la tarde. Un flujo típico sería: el cliente escribe por WhatsApp, el asistente comprueba si queda hueco a las 14:00 o a las 15:30, ofrece la opción libre y deja la reserva hecha. Si alguien pide mesa para veinte para una comunión, el mensaje llega al encargado con fecha, número de comensales y teléfono ya apuntados.
Sí, si la información sale de una ficha técnica revisada por cocina y no de lo que el modelo crea saber. La IA solo lee la ficha de cada plato y contesta con esos datos. Cuando la pregunta es ambigua, por ejemplo trazas o contaminación cruzada, remite al personal en lugar de improvisar.
Las dudas sobre alérgenos son de las pocas en las que un error puede hacer daño. Por eso no dejamos que el asistente “interprete” la carta. Partimos de un documento único por plato con ingredientes, los catorce alérgenos de declaración obligatoria y las notas de cocina. Si cambias la receta, cambias la ficha y la carta digital se actualiza con ella.
Supón que alguien escribe desde la carta digital: “¿El cachopo se puede hacer sin gluten?”. El asistente consultaría la ficha, vería que el empanado lleva harina de trigo y respondería que tal como está en carta no es apto, añadiendo que cocina puede valorar una alternativa y que se lo confirme el camarero al pedir.
Además, la misma ficha sirve para traducir la carta a varios idiomas sin perder la información de alérgenos, algo útil en zonas con turismo.
Unificarlas. Las plataformas de delivery se pueden conectar a un único panel o directamente al TPV, de modo que cocina vea una sola cola de pedidos. La IA ayuda a casar productos con nombres distintos en cada plataforma, a pausar platos agotados en todas a la vez y a detectar incidencias repetidas.
Aquí casi todo el trabajo es de integraciones entre plataformas y TPV. La parte de inteligencia artificial entra en lo que antes era manual: leer los comentarios de los pedidos (“sin cebolla”, “timbre roto”), clasificar reclamaciones y avisar si un plato acumula quejas de que llega frío.
Listamos qué plataformas usas, cómo entra cada pedido y quién lo marca como listo.
Creamos una carta maestra y la emparejamos con la de cada plataforma para que un cambio se propague a todas.
Los pedidos llegan al TPV o a una pantalla de cocina con la hora prometida de recogida.
Un informe breve con tiempos de preparación, cancelaciones y comentarios agrupados.
Leyendo las facturas en cuanto llegan. Un flujo automático extrae precio por kilo o por unidad de cada albarán, actualiza la hoja de escandallos y recalcula el coste de cada plato. Si un producto se encarece por encima del margen que fijes, recibes un aviso con los platos afectados.
La mayoría de restaurantes tiene los escandallos en una hoja de cálculo que se actualizó por última vez cuando se diseñó la carta. Con una automatización de procesos con IA, las facturas que llegan por correo o en foto se leen solas y alimentan esa misma hoja, sin cambiar tu forma de trabajar.
Piensa en una marisquería que compra merluza dos veces por semana. Si el proveedor sube el precio de golpe, el sistema podría avisar el mismo día: “La merluza a la sidra pasa a tener un coste por ración mayor que el objetivo”. El dueño decide si ajusta precio, gramaje o guarnición; la IA solo le pone el dato delante a tiempo.
Los teléfonos, correos y preferencias de los clientes son datos personales sujetos al RGPD. Hay que informar de su uso, guardar solo lo necesario y no reutilizarlos para publicidad sin consentimiento. Cuando hablamos de alergias o intolerancias, conviene tratarlas con más cuidado aún y no almacenarlas más allá de la reserva.
Configuramos el asistente para que pida lo justo: nombre, teléfono, número de comensales y observaciones. Los textos legales se muestran al inicio de la conversación y los datos se guardan en tu propio software de reservas o en un despliegue privado, no en servicios desconocidos. También dejamos claro al cliente cuándo habla con un asistente automático.
Por el punto que más interrumpe el servicio. En muchos locales es el teléfono de reservas; en otros, las facturas de proveedores o las tabletas de delivery. Un diagnóstico corto identifica ese cuello de botella, montamos un piloto acotado y, si funciona en tu día a día, lo ampliamos a otras tareas.
Nuestro método es siempre el mismo: diagnóstico, piloto, implantación y medición. Las primeras herramientas suelen estar funcionando en 2-4 semanas. Si quieres ver qué tareas tienen más recorrido antes de decidir nada, puedes pedir una auditoría de IA sin compromiso o echar un vistazo a cómo trabajamos con negocios de la zona en nuestra página de inteligencia artificial en Oviedo y Asturias.
Si te interesa comparar con otros negocios de atención al público, en el blog repasamos cómo se usan los chatbots de IA en distintos sectores, hostelería incluida.
Revisamos contigo cómo funciona tu restaurante hoy y te proponemos un primer paso concreto. Sin compromiso.